Un baño de espuma

Elucubraciones de un alma perdida en un mundo incomprensible

One more time Martes, 22 Diciembre 2009

Archivado en: Hobbies, alegría, amistad y familia — titaju @ 22:01

Y llegaron las vacaciones, y como el turrón, volvemos a casa por Navidad.

Voy a ver a mis padres; es hasta posible que coincida con TODOS mis hermanos por primera vez en Navidad desde… a veeeeer, dejadme echar cueeeentas…. bisibisibisibis… ventidós añitos, que se dice pronto. Y eso que somos cuatro, si llegamos a ser veinte… ¡mi madre!

Y voy a conocer Lisboa, que aprovechando que el Ebro nace en FontibreeEEEEEE, se hace macho en AragóóóOOOOONNNNN!!!!!, pues damos un rodeo antes de llegar a Motril. Total para el tostonazo de viaje que es, pues lo alargamos y listo.

Hay que ver, que me recorro el mundo y no conozco el sur de Portugal (tampoco conozco O Caurel, que tengo a tiro de piedra, pero eso no viene al caso) y ya va siendo hora.

Pero seguiré aquí, por mi casa. Igual no todos los días, pero sí alguno que otro.

Dejo el bote de sales de lavanda en el estante de siempre; servíos si queréis. Los aceites esenciales de mandarina son esas bolitas de colores que están en la bandejita. Ya sabéis, uno por baño.

Y el gel, es el bote rosa de la esquina de la bañera.

Las toallas están dentro del armarito y el albornoz, detrás de la puerta. Estáis en vuestra casa, poneos cómodos. Por cierto, queda mi cuñado en casa, como siempre; pero está avisado. No os molestará.

Y como pronto es Navidad y voy a estar bastante liada, os dejo mi villancico preferido. A lo mejor es el mismo que el del año pasado (evoluciono poco), pero es igual.

Vane, estarás con TODA tu familia, y yo estaré pensando en ti.

Feliz Navidad, y que Dios os bendiga.

Por cierto, como sé que muchos odiáis las Navidades por los motivos que sean, os recuerdo que es época de amor y felicidad, no de pena, así que ¡MAAAAAARRCHAAAAA!

(¿os habéis fijado en lo mono que está el Papá Noel de la esquina?)

 

De loterías, esperanzas y cartas de cariño Martes, 22 Diciembre 2009

Archivado en: Hobbies, alegría, amistad y familia — titaju @ 14:40

Una de las cosas que más me gusta en esta vida, es el día de la lotería de Navidad.

Prácticamente no jugamos nada, si exceptuamos las participaciones de la lotería de los comercios del barrio, de la asociación de vecinos y de la parroquia.

Yo pienso que la lotería es otra cosa.

Lotería es levantarme por la mañana y saber que todo va bien; mi familia sigue ahí, yendo y viniendo y peleándose por tonterías. Eso está bien, cuando la gente se pelea por tonterías, es que no hay nada serio a la vista.

Lotería es tener el sano privilegio de sentarme en la cafetería de siempre a charlar con las amigas; hablar de lo divino y lo humano, de las preocupaciones y alegrías.

Lotería es levantar la tapa del ordenador y encontrarme con vosotros, llenando mi mundo de abrazos virtuales, recibiendo cariño y calor.

Y lotería es ese montón de detalles que te ofrece la vida día a día, el abrazo de las niñas cuando la comida es de su agrado; las caritas de sus amigas cuando me dicen “Feliz Navidad” y tantas y tantas cosas que hacen que la vida, a pesar de todo, sea bella.

Hoy he recibido una carta de una niña de seis años, envuelta en una cajita de colores; es una carta de amor, y seguramente lo más dulce que he recibido en mi vida:

Para Ju:

Quiero darte las gracias por llevarme al cole por las mañanas.

Gracias, te quiero y Feliz Navidad”

¿Me queréis explicar quién soy yo para jugar a la lotería, para querer algo más?

Ojalá os haya tocado a vosotros, que vosotros ya sois la mía.

 

Y llegaron los Reyes Lunes, 21 Diciembre 2009

Archivado en: Hobbies, alegría, amistad y familia — titaju @ 18:22

Ya lo creo que llegaron; a las nueve de la mañana aparecieron por la puerta del cole.

Salimos a recibirles como se merecían y los llevamos al salón de actos. Todo Educación Infantil en pleno estaba allí, rebosante de ansiedad y nervios. 224 caritas sonrientes y una llorando que les tenía miedo. Me pasé la celebración entera con una nenita en brazos, aferrada a mi como si fuese un náufrago a una tabla.

Bajó el coro a felicitar las fiestas a sus Majestades y a cantarle su premiado villancico, y hete aquí que la mami curtida del año se pone a llorar como una vulgar pelacebollas. ¡Y venga llanto!

El profe se partía de risa, mirando para la presi del APA y yo, que no podíamos dejar de moquear como plañideras.

Y teníais que haber visto la carita de la niña que tenía abrazada, mirándome con unos ojos de “socorro, una mami loca me tiene atrapada”. ¡No os digo más que prefirió irse a hablar con los Reyes!

Valieron la pena los carrerones a buscar la campanilla, que había desaparecido misteriosamente; las prisas colocando regalos; las caritas churretosas de los caramelos; los miles de envoltorios desgarrados. Todo valió la pena, incluido el maratón de vuelta a casa para coger los libros de Claudia de la tarde, que la falta de costumbre me hizo olvidar; el frío esperando sin hacer nada desde las doce y media a las dos menos cuarto; la mojadura que pillamos yendo al comedor del cole; ver a la clase de mi hija mayor portarse tan rematadamente mal que daba vergüenza ajena (bueno, esto prefería no haberlo visto) y a los profes cantando “feliz Navidad, próspero año y felicidad”.

Y para casa, que ya es hora.

Por cierto, mañana tenemos que ir a la fiesta de la universidad, que viene Papá Noel. Pero en ésa sólo seré una simple espectadora.

Gracias a Dios.

 

We are the champions Domingo, 20 Diciembre 2009

Archivado en: Hobbies, alegría, amistad y familia, arte, música — titaju @ 23:09

No sé si os había dicho que mi peque se quiso meter en el coro del cole. Después de mucho batallar, hace cosa de un mes decidimos decirle que sí, que adelante, y ahora, en vez de tocarnos las narices en casa con Amaral, se dedica a cantar con el coro, y todos salimos ganando.

Este sábado pasado fue el concurso de villancicos originales en el centro comercial de mi barrio. Seis colegios coruñeses optaban al premio, que era uno y sólo uno.

Después de haber oído los ensayos en solitario de la niña por casa, sus padres (nosotros) no daban un duro (euro, perdón) por el premio, y nos pasamos una semana con la historia de “lo bonito es participar” y “tú no te preocupes, que te lo van a pasar muy bien que es lo que importa”, para ir preparándola para la primera gran derrota de su vida.

Raquel llevaba dos días de los nervios, y el profe de coro, que además es su tutor, estaba al borde de la  aplopejía. Vamos, que si llega a ser de tensión alta, no llega al jueves.

Y llegó el sábado, y nos fuimos a Carrefour tan alegremente, con el uniforme, un frío de mil demonios y armados de paciencia por la esperanzadora tarde que se nos presentaba: tres horas en un centro comercial oyendo cantar a niños.

Eran seis grupos, y ellos iban de cuartos.

Los primeros eran buenos, nos temimos lo peor. Los segundos estaban bien, más competencia. Los terceros, regularcetes. Y llegaron ellos.

Me di la vuelta para no sufrir más, pero teníais que haberlos visto: manos a la espalda, serios; suben en orden y hasta que una fila no está colocada no se pone la siguiente.

Jose, el profesor, da la señal y empiezan a cantar.

Es imposible que fuese la misma canción con la que Raquel nos ha martirizado durante dos semanas. Eran una sola voz, sin desafinar, sin sobresalir ninguno por encima del otro. Termina la actuación, saludan y salen en orden; hasta que termina una fila no sale la otra.

Y llegaron los quintos, que lo hicieron bastante regular porque tenían notas muy altas y no llegaban, y los sextos se olvidaron de que eran villancicos originales y le dieron al “Jingle Bells”, en un buen inglés.

Y todos llevaron mochila y chuches de recuerdo, y el jurado marchó a deliberar por un largo cuarto de hora.

Y al final, cuando ya no podíamos más de cansancio, cuando era pura desesperación porque aquello no se acababa nunca, subió la presentadora al escenario y dijo el mágico:

“Y el ganador es……….”

Podéis imaginaos el griterío. Afónica me he quedado. Y como soy de natural recatado, silencioso y nada bullanguero, pues salí pitando a abrazar al profe y por poco lo ahogo.

Que sepáis que somos los champions, y que cada uno de los niños se ha llevado un MP3 de uso particular y exclusivo, y el profe, que compuso letra y música, se ha llevado un ordenador portátil con funda y todo. Y desde mi punto de vista, también se habría merecido otro MP3  y otra bolsa de chuches.

Y como no quepo en mi de gozo, os pondría el vídeo de los niños cantando, pero mucho me temo que me pondrían verde algunos papás si ven la foto de sus retoños circulando por internet.

Pues no hay ni foto (son todas de grupo) ni vídeo, así que os dejo a Queen que, por mucho que el coro del cole haya ganado un concurso, sigo prefiriendo con premeditación y alevosía. Y en vista de la hora, le añado el agravante de nocturnidad.

 

preparando ilusión Viernes, 18 Diciembre 2009

Archivado en: Hobbies, alegría, amistad y familia — titaju @ 13:48

Esta tarde tenemos que engalanar el salón de actos del colegio, ¡figuraos, viene a vernos Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente!

Las cuatro gilip… voluntarias de siempre y la presi del APA tenemos que preparar los tronos, hacerle sitio a los pajes, ubicar los sacos con los regalos, montar el Belén en una esquina y llenar cestas con caramelos.

Sus Majestades, siempre tan atentos, han mandado por Correo Especial todos los regalos, pero como este año la crisis ha llegado hasta Oriente (no sé si Lejano, Medio o Próximo), pues vienen sin envolver.

Y tenemos que envolverlos, clasificarlos, ponerles el nombre del aula y colocarlos por montones separando infantil de primaria, segundos de cuartos y “Aes” de “Bes” y “Ces”.

Tenemos, pues, la tarde ocupada.

Hay regalos que son de montar,  como la casita de campo con tobogán del año pasado (y la guerra que nos dio), y hay que dejarlos listos para ponerlos en el patio y que los vean al volver a las aulas.

Y después, después el silencio y la espera.

Porque el lunes, el lunes hay que estar en el colegio desde las nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde para ayudar a vestir a los Reyes, pues tienen que cambiar sus sencillos ropajes de viaje por los fastuosos vestidos de ceremonia; hay que  peinarles las barbas (¡son de un presumido!) y sujetarles los gorros y turbantes.

La capa tiene que caer con estilo; los guantes, perfectamente puestos, deben estar impecables y el gorro, derecho, a prueba de curiosidades infantiles.

Y después vienen los niños; hay que subirlos por orden, tener cuidado que cada uno esté el tiempo suficiente con el Rey que le toque para pedir sus deseos; hay que repartir caramelos, y hacer que los otros que esperan en los bancos no la armen demasiado, haciéndoles cantar villancicos.

Comeremos con Sus Majestades en el comedor del colegio, y por la tarde lidiaremos con los temidos quinto y sexto de primaria, que ya no creen ni en los propios padres.

Y recibes pullas; que si ya estás todo el día de enchufada en el cole, de que te crees que es tu casa; de que así va de bien la niña… Pero todo compensa, ¿sabéis? Porque están mis hijas y sus amigos, con esas caritas y ojos abiertos, deseando que los Reyes les den unos caramelos que no van a comer.

Al fin y al cabo, los niños no tienen la culpa de los padres que les han caído en suerte.

 

De Negro Jueves, 17 Diciembre 2009

Archivado en: amistad y familia — titaju @ 19:12

Hoy me siento agobiada, es como si me faltase el aire.

He ido al gimnasio por la mañana y todo iba genial, y después, no sé, se torció el día.

Se ve que tengo el día de peso en el pecho, ese que aprieta y asfixia, ese que no deja respirar.

Y para colmo de males, de vuelta al centro a la alergóloga, que estaba hasta arriba de gente y parecíamos sardinas enlatadas, ¡a ver quién es el guapo que espera fuera, con el frío que hace!

Así que hoy llevo mi uniforme de días grises; voy de negro riguroso: pantalón negro, jersey negro de cuello vuelto, botas negras, pendientes negros, rímmel negro, cinturón negro y bolso negro.

De luto riguroso, como mis negros pensamientos.

Porque cada vez que visto de negro, parece que se me aligera el alma.

 

Expectativas Miércoles, 16 Diciembre 2009

Archivado en: Hobbies, amistad y familia — titaju @ 18:26

Estamos a mediados de Diciembre, y todavía no le he escrito mi carta a los Reyes.

Por aquí me están metiendo prisa, porque el tiempo pasa y luego no hay lo que yo quiero, pero lo que yo quiero es lo de siempre.

Yo quiero viajar.

Tengo que conocer mundo, que me asfixio aquí dentro; ¡hay tanto por ver, tanto por conocer! Miles de culturas distintas a la nuestra; miles de paisajes de ensueño, con bosques frondosos y verdes fiordos, con montañas nevadas y pequeños pueblos pesqueros; con impresionantes obras arquitectónicas y deliciosos montes nevados.

Vamos, que quiero ir al norte de Europa.

No sé como andan los Reyes este año de generosos; a lo mejor piensan, y con razón, que voy que chuto con San Francisco, pero yo quiero un viaje, y al norte.

¡Ea! Ya está la carta escrita.

Algo me dice que este año me van a traer otro par de pendientes, ya verás.

Pues bienvenidos sean.

 

Sin pelos en la lengua Martes, 15 Diciembre 2009

Archivado en: amistad y familia — titaju @ 14:35

Las mañanas en esta santa casa, son de todo menos santas.

A ver, supongo que en todas las casas pasará igual, pero como aquí la presente es una histérica del orden, a las nueve de la mañana tiene que estar en perfecto estado de revista, eso implica organización, método y prisa, mucha prisa.

Y desde las ocho que se le levantan las niñas, hasta las nueve que cogemos el ascensor, todo es un “correespabilamuévetelávatevístetearreglatuscosasrevisamochilarecogeyojitocondesordenarnada”.

Y todo en un tono de voz que tiene que tener fritos a los vecinos, que no se levantan de la cama hasta las once pasadas (un jubilado y dos hijas en paro que están esperando que les hagan un trabajo a medida, parece).

La mayor lo lleva bien; será que hace más años que me conoce, o que lleva más años de práctica; el caso es que ella va.

La pequeña es otro cantar; aunque para lo que le interesa es una fuguillas, para lo demás todo es un “buf, qué rollo”. Y vamos con calma, que aún es martes.

Y a mi me llevan los demonios y tengo que morderme los nudillos para no soltarle cuatro barbaridades bien dichas.

Y a la hora de peinarla, viene a mi habitación con el peine, la horquilla y la goma del pelo. y trae una carita de mártir del mes que rompe el alma (y  ella lo sabe, claro).

Y entonces empiezo a peinarla, y para suavizar el estrés mañanero, vamos poniendo muecas en el espejo, y ya verás tú con que arrugas de expresión más majas me va a obsequiar el paso de los años.

Y en eso estamos. Ponemos cara de ogro, cara de malo, cara de vampiro, cara de feo… y hoy le saqué la lengua, y ella me la sacó a mi, claro, ¡no va a ser menos! E hice ademán de peinársela también, como si de melena al viento se tratase, y en ésto, se echa a reír y me dice:

-”¡Que no, mamá, que no hace falta que me la peines, que dice mi profe que yo no tengo pelos en la lengua!”.

¡Vaya con el profesor! Creo que ya ha calado bien a la joya de la corona.

Penita me da.

 

calorías útiles Lunes, 14 Diciembre 2009

Archivado en: Hobbies, alegría, amistad y familia — titaju @ 14:31

Y pasó el fin de semana, entre tartitas, pastelitos de chocolate y dulces varios.

Y empezamos de lunes con roscón, por eso de no perder la costumbre y a ver cómo hacemos para bajar los Kgs que ganamos en Navidad, si ya empezamos a engordar y ni siquiera han dado vacaciones.

Precalentamiento, que dice mi padre con toda su sorna, que es mucha.

Queda poco por hacer aquí, salvo empaquetar algún regalito y ultimar detalles.

Y es que hay que hacer las cosas con tiempo, porque, ¿quién es el guapo que asoma ahora la nariz ahí fuera?

¡Es horrriiiiiiiible!

Y ¡claro! apetecen calorías.

 

Aún quedan días libres Sábado, 12 Diciembre 2009

Archivado en: Política, alegría, humor — titaju @ 16:28

Que no están todos ocupados, ¡y yo creía que sí!

Está el día internacional del niño, el de la mujer trabajadora, el de la hispanidad, del orgullo gay… y hay otro que yo no conocía, pero tienen su derecho, como todos.

Aquí lo tenéis:

 

Batiendo récords Viernes, 11 Diciembre 2009

Archivado en: ciencias — titaju @ 20:33

Hoy tuve que volver al centro (cuatro veces en un mes, empieza a ser preocupante) y decidí que ¡ya que estamos! iba a arreglarme un poco.

Y me arreglé, claro, que para eso es viernes y toca café con las amigas.

Rescaté la faldita de cuadros blancos y negros que compré allá por el curso pasado y que nunca llegué a estrenar, me puse botas negras, jersey negro, abrigo negro y bufanda roja.

Pinté los morros (lo justo, que tocaba café y para dejar el carmín en la taza, pues tampoco valía la pena esmerarse) y pinté los ojos, ojazos, ojos con una buena capa de rimmel y eyeliner.

Y salimos a la calle, y empecé a estornudar.

Y ya no paré.

¿Cuántas veces se puede llegar a estornudar en un día? Incontables. Quieres hablar y no puedes. Sientes un cosquilleo incesante en la nariz, a la altura de las ojeras, que hace caer una agüilla imparable por el lacrimal abajo, que consigue ¡mira tú por donde! que el rímmel acabe en chorretones por toda la cara. Para una vez que te pintas,  pasa lo que pasa.

Y el labio superior, magullado.

Y las aletas de la nariz, rojas.

Pero no me negaréis que no iba conjuntada: las aletas de la nariz, a juego con la bufanda; los chorretones de rímmel, a juego con el jersey y el pañuelo blanco, a juego con los cuadritos de la falda.

Eso se llama alergia con estilo.

Y ahora, con tanto estornudo, me duele la cabeza.

Y también la nariz.


 

Una proposición indecente Jueves, 10 Diciembre 2009

Archivado en: General — titaju @ 11:24

Estábamos en octavo de EGB y nuestro único anhelo era reunir dinero para ir a la excursión de fin de curso. Madrid nos esperaba.

Una de las cosas que más dinero daba, era hacer una fiesta en la discoteca del pueblo. Por aquel entonces, los viernes salía poca gente y al dueño de la discoteca le salía más rentable dejarnos la entrada a nosotros y quedarse él con las consumiciones, que dejar la discoteca como tal para sus clientes habituales.

Él se llamaba Carlos y era dueño del único pub del pueblo, que ¡cómo no! sólo abría en verano. Tenía 23 años y yo le veía como se ve a un dios. Tenía dinero, trabajo, casa y don de gentes.

Yo no había cumplido los catorce y era una niña con un cuerpo de mujer, y a él me dirigí para venderle una entrada.

-”Iré si me prometes estar toda la noche conmigo.”

Y a mi no había nada que me apeteciese más.

Y llegó el viernes, y nos fuimos a la discoteca.

Carlos vestía de negro, y tenía un Jeep amarillo. A mi me encantaba como olía.

Y cumplí mi promesa. Estuve toda la noche (desde las ocho hasta las diez y media, hora marcada por mamá) con él, y se pasó toda la noche intentando convencerme para llevarme a la cama.

Yo tenía trece años, cuerpo de mujer y las ideas tan claras como ahora. Carlos no me llevó a la cama, ni esa noche, ni nunca, y con el tiempo, acabé olvidándome de su existencia.

Y hoy, aprovechando que no llovía, fui hasta la torre con mi ipod. De repente sonó una canción: “Llegas de Madrugada”. Era la misma canción que yo cantaba a todas horas por aquella época, y aunque me sé la letra de memoria, nunca me había parado a analizar lo que dice.

Y llegó la furia, el enfado, pensando en aquel imbécil que intentó llevarse a la cama a una niña.

Él sabía que yo tenía trece años.

¿Cómo pudo hacer semejante cosa?

¿Soy yo la única, o hay alguien más que se pille un rebote de mil pares por algo que pasó hace treinta años?