Un baño de espuma

Elucubraciones de un alma perdida en un mundo incomprensible

Un largo y cálido verano Julio 23, 2008

Archivado en: amistad y familia — titaju @ 4:03 pm

Al volver la vista atrás, veo largos, cálidos sin ser ardientes, y maravillosos, maravillosos veranos.

El privilegio de vivir a pie de playa, en un caserón con enorme finca llena de tesoros, y en un pueblo con turismo pero no demasiado (de aquélla), ha colmado mis primeros 18 años de vida con el mejor regalo del mundo: veranos eternos, con playa, juegos al aire libre y uniforme (a saber, bañador, camiseta y zapatillas), y la mejor panda que alguien pudo tener.

 El fin de las clases significaba la inminente llegada de mis primos que venían de veraneo a casa de la abuela; allí nos juntábamos los siete que venían de la Coruña, los cuatro (a veces cinco) de Inglaterra, y los pringados de siempre del pueblo, los fijos: mi hermana, mi vecino Pablo, mi primo Johnny y yo.

 Verano significaba helados de corte sabor chocolate-vainilla de postre, películas infumables en el cine del pueblo a 25 pesetas la entrada; construir cabañas en el árbol, jugar al beisbol con bates construidos por nosotros, buscar tesoros, escondite, comba, cuerda, hombres de Harrelson (yo era Harrelson) cuyo camión era un metálico viejo y oxidado que encontramos un día y que nadie nos prohibió utilizar; y discusión sobre quién dormiría en casa de quien.

 También había el traspaso de niños a la hora de la comida (”Tita Beli, hoy como en tu casa que en la mía hay lentejas”); enormes bocadillos de chorizo en la merienda, gelatina que traía mi tía de Inglaterra y una fiesta a mitad del verano, porque todo eran cumpleaños y santos.

 Yolanda cumplía el 23 de Julio; Cristina estaba de santo el 24; yo cumplo el 25; Joaquín estaba de santo el 26 y de cumple el 31; Pablo el dos de Agosto, la abuela Sara el 12. El 18 mi hermana Elena estaba de santo… y creo que no me dejo a nadie.

 Las fiestas incluían concurso de peras colgadas de la barra de los columpios, que había que comer sin tocarlas con las manos; manzanas en un cubo lleno de agua; carreras de sacos; petanca, anillas… 

 Que bonitos, que largos, que cálidos eran mis veranos.

 Que lejos queda ya todo esto.

¿Qué habrá sido de mis primos y amigos? ¿Se acordarán, tantos años después, de lo felices que fuimos?

Espero que todo lo posterior valiese la pena, porque los largos y cálidos veranos no volverán jamás.

 

Meg Julio 22, 2008

Archivado en: varios — titaju @ 3:23 pm

Meg es la protagonista de la película de Disney, “Hércules”. Es sexy, provocativa, independiente, irónica y el buenazo de Hércules cae rendido a sus pies (y yo, si fuese dibujo animado).

 Meg, hacia el final de la peli, cuando se da cuenta de que ama y es correspondida, dice una de las frases más sublimes que ha dicho nadie jamás, ya sea humano, dibujo o papagayo, que haberlos, hailos. Meg dice que “por amor, se hacen grandes locuras”.

 Que gran verdad. Rara es la cosa que los humanos, concretamente las mujeres, dejamos de hacer por amor. Por amor, dejas a la familia donde has crecido y te vas con un tío que encontraste en la calle (o en una disco macrocutre, como yo) aunque tu familia no esté de acuerdo con la boda; por amor, sacas fuerzas de flaqueza y haces su comida favorita aunque te lleve cinco horas y tengas la espalda destrozada; por amor, el frigo está lleno de cervezas, que más parece un pub especializado en el tema, que una nevera familiar, y por amor, por amor te depilas de una forma que te parece increíble que no esté catalogada como tortura en el tomo cuatro del Código Penal.

 Hoy he ido a la pelu, me he puesto en manos de la mejor esteticienne del mundo, y me ha dejado como un pollo preparado para meter en el horno.

 Por no hablar de las posturas, porque sacar pelos de zonas de tu cuerpo que no sabías que existían, hace que tengas agujetas durante seis meses. Si algún día algún gracioso poner una webcam en una cabina de estética y luego la cuelga en youtube, más de uno quedará traumatizado por lo que allí se hace.

 Eso, por la parte femenina.

 Espero poder hablar algún día de la parte masculina (por amor, dejé la final de la Eurocopa para llevarla de compras; por amor, me depilé el cuerpo para dejarlo como un modelo de bañadores; por amor, hice la comida, la cena y FREGUÉ LOS PLATOS…).

 Algo me dice que ese artículo no lo pondré nunca. Por favor, hacer que os tenga que pedir perdón.

 

… son para comerte mejor Julio 21, 2008

Archivado en: medicina — titaju @ 2:33 pm

Yo no sé ese terror ancestral que le tengo al dentista.

Desde que pisé por primera vez uno, allá por el siglo… (dejemos eso), cada vez que tengo cita con uno, me paso la noche anterior con una angustia en el estómago, que no me saco  de encima con nada.

 El caso es que nunca me han hecho daño. De los cinco o seis odontólogos distintos que he tenido en mi vida,  no recuerdo ninguno que me haya causado el más mínimo dolor.

 He estado esta mañana haciéndome un chequeíto de nada. Un poco de flúor, y media hora de risas y charla con Mari Carmen, que es quien me atiende en cosas menores. Aún así, sabiendo que ella es un encanto y que no me va a hacer nada horroroso, cuando salgo de allí parece que me han deshecho el nudo del estómago, y vuelvo a respirar.

 Hay que ver lo que se sufre por tener unos dientes en condiciones.

 

Un rayo de sol Julio 20, 2008

Archivado en: amistad y familia — titaju @ 5:20 pm

Mira que me pueden llegar a afectar los cambios hormonales. Tanto puedo llegar a estar eufórica, que llorando amargamente a la semana siguiente.

 El otro día tuve uno de esos días tontos en que me miro al espejo y me vi horrible, hinchada y deforme;  y creí que mi mundo es un asco y  que nada tiene solución (aunque a mí las depresiones me suelen durar 15 minutos), pero ese día tuvo un final feliz.

 Normalmente se me pasa comiendo chocolate negro, o dándome un baño de espuma, o lavándome la cabeza con especial esmero, pero el otro día, sentada en el sofá con cara de moribunda, se acercaron unos pasitos y alguien me abrazó por detrás; dos bracitos delgaditos y churretosos, con las uñas más negras que he visto desde que dejé la jardinería.

- “No te pleocupes, mami, que yo te quielo y te voy a cuidal”.

Mi antidepresivo tiene cinco añitos y es un terremoto, pero, cuando estoy triste, es mi rayo de sol.

Y el mundo vuelve a ser un lugar maravilloso.

 

Felicidad Julio 14, 2008

Archivado en: amistad y familia — titaju @ 10:59 pm

En mi familia tenemos un buen amigo que se llama Pepe.

Pepe, que cuenta con más de setenta años, dice que para ser feliz tiene que hacer, por lo menos, una buena acción al día, y es algo que yo intento llevar a la práctica desde que me dijo esto, hará unos 15 años.

 Este mundo es muy egoísta. Todos vamos a lo nuestro y a nadie le importa lo que pasa alrededor. Ver las imágenes de aquella pobre señora que murió en la sala de espera de un hospital en la que estuvo esperando 24 horas, y a la que nadie atendió hasta que llevaba una hora muerta, me han estremecido hasta lo insospechado.

 Por eso intento poner mi granito de arena.

Lo triste es que cuando lees “buena acción”, te imaginas a las hermanas de “Mujercitas”  llevando pan recién horneado a los pobrecitos del barrio bajo que tienen la madre tuberculosa, y no es así.

 Una buena acción es dejar pasar delante en la caja de un supermercado, a alguien con poca compra si tú llevas el carro lleno; es alcanzar el paquete de cereales del estante de arriba a alguien que no llega y acordarte de preguntar a ese conocido del parque por el resultado de los análisis de su padre.

 Y, ante todo y sobre todo, para llegar a ser feliz, tienes que ser consecuente con tus actos, y cumplir las promesas.

 Aún recuerdo la cara de asombro de mi frutero (Javier) cuando le llevé la tarta de calabaza. Se lo había prometido y el se creyó que era una de esas frases hechas que se usan en una conversación cualquiera.

 Javier y yo, sellamos nuestra amistad con una tarta de calabaza con nueces; Bea y yo la sellamos con la esponja que se dejó olvidada en el gimnasio y que le llevé al trabajo, y Diego no se olvidará de la empanada de su cumpleaños (febrero), prometida la noche de San Juan.

 Yo sé que ellos recordarán ese día de vez en cuando y les hará sonreír, y su sonrisa es mi premio.

 Al fin y al cabo, sólo hay que tratar a los demás como te gustaría que te tratasen a ti, y no creo yo que eso sea tan difícil ¿verdad?

 

Una ventana abierta al paraíso Julio 13, 2008

Archivado en: varios — titaju @ 9:45 pm

Adoro el mar.

Quizás sea porque nací a 10 metros de la playa, en pleno julio, o porque toda la vida lo disfruté desde mi ventana; la cuestión es que el mar forma parte de mi vida.

 Soy hija de marino, me encanta el pescado, los barcos… y desde mis ventanas se ve el mar.

 La semana pasada estuve de obras. He de reconocer que meter obreros en casa es algo que da horror, pero la verdad es que esta vez ha sido todo un gustazo de profesionalidad, buen hacer, rapidez y limpieza, y ahora, ahora mis ventanas se abren al paraíso. 

 El Atlántico se abre de par en par, e inunda de olor mi casa. Entra brisa fresca, luz, sonidos acompasados de olas al romperse, y toda mi niñez de golpe.

 Adoro mi casa, mi barrio, el mar.

¿Se puede ser más feliz?

 

Ven a la escuela de calor Julio 12, 2008

Archivado en: Hobbies — titaju @ 2:22 pm

O eso cantaban mis adorados Nacha Pop allá por mis años jóvenes.

“Arde la calle al sol de poniente…” Hoy es doce de Julio. He ido al parque esta mañana y no nos sacamos la chaqueta porque he conocido días de diciembre más calurosos que éstos.

A ratos, el sol se ocultaba y unos nubarrones negros cubrían el cielo, acompañados por un viento frío que te hacía lamentar el haberte puesto sandalias y no zapato cerrado.

Y es que a la Coruña se le ha olvidado, por segundo año consecutivo, lo que es un verano.

Quizás nos hace falta que alguien cree una “escuela de calor”,  para que vuelvan los veranos donde nos poníamos la chaqueta sólo por la noche (ésto es Galicia, siempre hace falta chaqueta salvo días contados) y en que los largos días de playa no se contaban con los dedos de una mano, y en que la bolsa de playa estaba siempre a punto para bajar a darse un chapuzón.

Es doce de Julio y aún no he pisado la playa. Estoy en casa con una chaqueta puesta y tengo la piel de gallina.

Voy a hacerme un té.

Tengo frío.

 

Alma del Pleistoceno (segunda parte) Julio 7, 2008

Archivado en: Política, ciencias — titaju @ 9:36 am

Si es que la vida era mucho más sencilla.

Porque desde mi arcaico punto de vista, tanto el aborto como la eutanasia son asesinatos.

Pero ya no. Abortar es libre porque el razonamiento de las madres (”es que me produce daños psíquicos”), sólo significa, “déjame hacer lo que me da la gana porque en este país nada tiene consecuencias”.

 Y de la eutanasia pedida, a la solicitada por los amantísimos deudores hay un paso tan pequeño como el de llamar materia orgánica a un feto para poder ampliar la ley del aborto.

 Y es que ahora, un noble doctor puede practicar el aborto a 30 mujeres en un día y no pasa nada (de esos 30 casos, el 0´0005 es producido por violaciones), pero como se le ocurra asomar la cabeza con un pitillo en los labios, a la cárcel y miles de eurazos de multa porque el tabaco puede producir la muerte.

 Ahora ya no hay hombres y mujeres. Hay bis, heteros, travestis, homos, lesbis y seguro que me dejo algo. Y hasta los animales y las plantas tienen derechos por todos lados.

 Pero los más inocentes de todos, a cargárselos, que dan un trabajo que pá qué te voy a contar.

 En el Pleistoceno los hombres eran hombres; las mujeres, mujeres, y los animales, comida.

 Era mucho más sencillo, caramba.

 

Cuestión de principios Julio 6, 2008

Archivado en: amistad y familia — titaju @ 9:21 am

Está claro que todos tenemos nuestros principios; algunos vendibles a un determinado precio, y otros inamovibles.

 Cabezota que es una, no varía los suyos ni por todo el oro del mundo (buenooo, habría que ver la calidad del oroooooo), y eso me lleva a ganarme muchos calificativos en esta vida. El último, el de ayer, es el de “eres tan estirada que ya no giras la cabeza ni para saludar”.

 Pero que fácil es juzgar a la gente, y que hasta las narices me están llegando.

 Soy cabezota, tengo mis ideas claras, pero lo que tengo desde hace dos días es una tortícolis de caballo.

 ¡Por eso no giro la cabeza!

 

Alma del pleistoceno Julio 4, 2008

Archivado en: varios — titaju @ 10:51 pm

O eso dicen, pues a escasos días de cumplir los cuarenta, me han llamado “carca” en estéreo dolby prologic surround y digital.

 Y es que hoy, la policía ha actuado rápidamente (increíble, pero cierto) en el parque de mi barrio. Había unos ¿niños, chicos, macarras? con una moto enorrrme de esas con el guardabarros delantero levantado y haciendo un ruido que te tiemblan hasta las neuronas, jugando a que era un toro y la toreaba un colega, a las siete de la tarde y con todos los enanos de la zona pululando por allí (es que a la Coru no ha llegado el verano, vaya usted a saber porqué). Alguien llamó a la policía, y ésta llegó en dos minutos; los pilló in fraganti y les confiscó la moto. 

 Estaba comentando la jugada con una amiga, cuando llegan los macoquis y nos empiezan a llamar de todo, que si no hacían nada malo, que si ellos controlaban, que si había que vernos a nosotras de jóvenes…

 Pues mira tú, nunca tuve moto y nunca se me ocurrió ir a montarla a un parque infantil, teniendo zonas verdes, muucho monte y playa para dar y tomar.

 Así que seré una carca y habré pasado la infancia y adolescencia peores del mundo (mentira), pero nunca tuvo que venir la poli a llamarme la atención, y eso que las fiestas en Santiago eran memorables.

 Claro que, en el pleistoceno, ni había polis ni se había inventado la rueda.