Superwoman, con sus superpoderes, me ha traído a la memoria lo que es la banda sonora de la vida, de mi vida.
En mi casa se mezclaban varios sonidos, no en vano había dos tocadiscos y dos radiocassettes. Papá, en sus viajes, traía tecnología punta.
Mi padre es fanático, de siempre, de la ópera, la zarzuela y de la música clásica. A él le debo, pues, mi amor por María Callas y llorar con la sexta de Beethoven, que fue lo que nos despertó por la mañana, el día que murió “Lady”, aquel precioso collie que teníamos.
Por cierto, mi padre cantaba fatal, y la única canción que le oído cantar es esa de “caballito volador, vuela las Pampas ligero…” Sólo se la he oído a él.
Mi madre es más variada. Siempre cantaba (canta) a la hora de fregar, y se oyen cosas tan variadas como Jorge Sepúlveda, Carlos Gardel, Bing Crosby, Frank Sinatra, Nat King Cole, Harry Belafonte, Julio Iglesias, Serrat, Jorge Negrete, The Platers (ooooonlyyyyyy yúúúúúúú) West Side Story (en su magnífico inglés), Siete Novias para Siete Hermanos y sobre todo y ante todo, “La casita en Canadá”… Nosotras hacíamos los coros, y mi padre huía despavorido (“pero, ¿vosotras os oís?”).
Mi tía abuela cantaba una canción que me encantaba: “soy el limpiabotas, traigo crema blanca…”, ni sé de quién era, ni quien la cantaba, pero me gustaba mucho: “Para limpiar el calzado, hay que nacer en Cubita, porque este movimiento se aprende de la rumbita. Hay quien dice que este oficio, no requiere condición, pero yo les aseguro que nací con vocación. Andale muchacho, dale al cepillo, vuelve a frotar, para que salga brillo…” Letra profunda, como veis.
Mi abuela bis, Sara, cantaba una canción de cuna que ahora cantan las “Cheetah Girls”: ” a la nanita nana, nanita ea…”
Mi hermano, sólo Dios sabe la razón, es adicto a las mejicanadas: “de piedra ha de ser la cama…” y Mocedades, Edith Piaf, Peter, Paul and Mary, John Denver, Barbra Streisand…
Mi hermana mayor es más roquera. A ella le debo a Adam and the Antz, Elvis,Rolling Stones, Beatles, Pink Floid, Víctor Jara, Javier Krahe, Simon and Garfunkel, “JC Superstar”, Queen, aunque en su primera época y por Dios que no se entere de que os lo he dicho, le encantaba Camilo Sexto. Por esa época, su amiga Mari Carmen cantaba “Anduriña donde estás” que es una canción preciosa.
Mi otra hermana era de Mike Oldfield, Abba, Bruce Springsteen (acabé odiando a “Moonlight Shadow” el día que se dedicaron las dos a aprenderse la letra)… Y algo que me dejo.
La hija de unos amigos era adicta a los “Pifutos”, como decía ella, y nos tragamos el cassette en un viaje a Portugal. Desde entonces, me he pasado al bando de Gargamel. Yo también odio a los Pifutos (es que los Pitufos ya suena fatal).
Y yo soy de la movida madrileña, habiendo nacido en Pontevedra. Confieso que me gustaba (a los trece) Leif Garret (memorized your number… nanananannaáááá), Pedro Marín, pero eso se soluciona creciendo. Llegaron después Duncan Dhu, Alaska, Toreros Muertos, Hombres G (Dios, la de noches en blanco que pasé soñando con David Summers), Katrina and the Waves (aim wooooooking on sunsain uooooo!!!!), Cadillac, Seguridad Social, Danza Invisible, El Dúo Dinámico (qué pasa, en la variación está el gusto), Mecano, Dire Straits (twisting by the pool), U2 (a ver, ¿quién no tenía el disco de “the Josua Tree”? el Último de la Fila, Ella Fiztgerald, Robert Palmer, Leonard Cohen, Nacha Pop, Gabinete Caligari, Celtas Cortos, Stukas, Spandau Ballet (¿Se escribía así), Michael Jackson, Glutamato Yeyé, Rebeldes, Richie Valens, Tequila, Loquillo, Golpes Bajos, Radio Futura, Madonna, Michael Jackson, algo de Rosendo (yo también estaba loca por incordiar), Cindy Lauper, Laura Pausini, Olé Olé (no controles…) ¡Buf! La lista es inmensa. Del mix familiar estoy segura que hicieron “Sleepless in Seattle”. Nunca, jamás de los jamases, la banda sonora película me transportó al pasado con tantos flashbacks de mi propia vida.
Ahora sigo igual que antes, aunque he ido ampliando con los años. Sigo aborreciendo a Mike Oldfield, a los Rolling y al Springsteen, y me decanto muchas veces por la zarzuela y la ópera, cosa con quince no hacía ni bajo soborno.
De vez en cuando aún canto aquello de “Tinkie Winkie, Dipsey, Lallah, Pooh”, y “Booooob construye”, recordando a mis hijas cuando eran bebitas. Por cierto, a Claudia, de bebé, le chiflaba “la oreja de Bang gogh” y “Dover”. Ahora las dos son adictas a Michael Jackson, High School Musical Y Hannah Montana.
Afortunadamente, en la banda sonora de mi vida no existen los Jonas Brothers, así que, para agradecérselo al Todopoderoso, de vez en cuando entono “cerca de ti, Señor”, que por cierto, me encanta, y dicen por ahí que es lo que tocaban los músicos del “Titanic” mientras el barco se hundía. Quizás esa es la razón por la que, cada vez que la oigo, se me forma un nudo en la garganta.
Pero hay dos canciones que resumen muy bien mi niñez: “Venimos del pinar de merendar” y…
Venga, os toca a vosotros, que yo ya estoy “derrengá”. ¡Cachis! ¡Qué exprime mental acabo de hacer!